Prisionero de mi alma
que contra el viento cabalga,
Prisionero de mi cuerpo
que apenas aguanta.
Juez que sentencia
creando apariencia,
Juez que condena
sin gloria ni pena.
Carcelero de almas
traidoras y amargas,
Carcelero de cuerpos
que vagan sin dueños.
Verdugo de sentencias
Verdugo de creencias,
Verdugo de voces
y venganzas atrozes.
No soy dueño del destino
que marca mi camino,
no soy dueño de aquello
de lo que otros no creyeron.
Prisionero de mi alma
que contra el viento cabalga,
Prisionero de mi cuerpo
que apenas aguanta.
David M. Delfín (23-11-2010)
Grande David!
ResponderEliminargrandes vosotros que echandole un ojo me animais a que siga. UN ABRAZO
ResponderEliminar